Llegó tras la luna llena, pesando 3 kilos y 700 gramos, y se llama Roberto.

Robertito

Mis padres ya son abuelos (por fin), mi hermano pequeño es padre, y yo soy tío. Y todos más contentos que unas castañuelas…

La único malo es que tener tan lejos a los sobrinos (uno en Mallorca y otra en China) no es lo ideal, pero bueno, viajaremos a verles lo más que podamos 🙂

Artículos relacionados