Vivimos en una sociedad egoísta, inmadura, poco solidaria e hipócrita. La mayoría de la gente no sabe enfrentarse a la realidad del mundo actual, y se empeña en agarrarse a su casa, su trabajo, su ciudad, su país, todo suyo, suyo y muy suyo. Los partidos políticos venden sus buenas intenciones en las rebajas de las campañas electorales, pero finalmente, sean de la ideología que sean, siempre terminan escondiendo los problemas debajo de la alfombra sin buscar soluciones reales. Y uno de los problemas más grandes, y que parece que en los próximos años irá a más, es el problema de la inmigración. Claro, que es un problema según desde el punto de vista que se mire.

La calle se mueveActualmente, en España, la mayoría de medios de comunicación están empeñados en desprestigiar a los inmigrantes, convirtiendo esta palabra en un término peyorativo, sacando punta a cualquier cosa mala que tenga que ver con la inmigración. Somos un país racista, y los periodistas saben que ese material vende muy bien. Un inmigrante roba, luego todos los inmigrantes son ladrones. Hay muchas bodas mixtas, luego entendemos que son matrimonios de conveniencia. Los hijos de los inmigrantes “quitan el sitio” a los españoles, y sus padres nos dejan sin puestos de trabajo.

Nadie parece darse cuenta que abandonar tu propio país, dejar a tus amigos y familia, irse a vivir a un lugar lejano y desconocido, es un acto de heroísmo. Subirse a una patera, lanzarse al océano arriesgando la vida, saltar un muro de 6 metros lleno de pinchos, son cosas que nadie hace por diversión, sino por desesperación. Millones de inmigrantes malviven en países ricos (¿”avanzados”?), aguantando la incomprensión, el racismo, el egoísmo, pero a la vez logrando mandar gran parte de lo que ganan a sus familias, para conseguir que puedan sobrevivir de una forma más digna.

Por todo ello, no termino de encontrar la parte mala de los inmigrantes, por mucho que insistan día tras día los periódicos y televisiones.

Para mi la gran mayoría de los inmigrantes son valientes, gente desprendida y trabajadora que busca un futuro mejor para su familia, aun teniendo que sufrir penalidades. De hecho, me dan envidia porque poseen muchos de los valores que admiro y que no encuentro en la sociedad en la que me ha tocado vivir.