Irati en otoño, sobre todo en la segunda quincena de octubre, es una explosión de color: verde, amarillo, rojo, azul, en todas las tonalidades posibles. Es algo que siempre he querido ir a ver “en directo”, desde hace años. Y esta vez parece que iba a poder ir, pues disponía de unos días de vacaciones y aunque el tiempo no acompañe, hasta cierto punto me da lo mismo. Pero me he topado con el obstáculo de siempre: la masificación 🙁 No hay manera de encontrar un solo hueco para dormir alli en estas fechas, y más cuando llamas con solamente una semana de antelación porque tu jefe no te ha confirmado los días de vacaciones hasta entonces… 🙁 Acabo de intentar una última cosa: cambiar el viaje a días de diario, ir de lunes a viernes, de esa forma tal vez podríamos dormir alli en cualquier sitio sin problemas… pero seguro que me ponen problemas… ya veremos…