Aunque es conocido como “Anillo verde ciclista de Madrid“, permite perfectamente la circulación de peatones en todas sus zonas, con un espacio reservado para ellos.

Recorre zonas de la periferia de Madrid por entornos principalmente agradables y tranquilos. Es una ruta entretenida, diferente y muy relajada, siempre y cuando la cantidad de usuarios del Anillo (especialmente los ciclistas) no sea demasiado alta.

La longitud total del Anillo, 64 kilómetros, no permite recorrerlo en su totalidad de una sola vez (excepto super-senderistas), pero se puede dividir en 2 o 3 etapas, que es lo que yo he hecho.

A continuación os pongo el detalle de mis rutas, pero se podría empezar y acabar en múltiples lugares, pues el Anillo pasa cerca de muchas bocas de metro y líneas de autobús.

Mitad Sur: discurre desde la zona de Hortaleza/Silvano por encima de la A2, Canillejas, estadio de la Peineta, Las Rosas, por encima de la R3, Pavones, por encima de la A3, Palomeras Sureste, Entrevías, Parque del Manzanares, Madrid Río, Arganzuela, para acabar en Principe Pío.

Mitad Norte: discurre desde la zona de Hortaleza/Silvano por encima de la M11, Sanchinarro, por encima de la A1, Las Tablas, Fuencarral, por encima de la M-607, Montecarmelo, Arroyo del Fresno, carretera del Pardo, por encima de la A6, Casa de Campo, para acabar en Principe Pío.

Ambas etapas de 27 kilómetros, que a un ritmo de 6 kilómetros por hoja (fácil de mantener en terreno prácticamente llano, como es el caso) se recorren en 4 horas y media.

Consejos:

  • Recomendable salir a primera hora, nada más amanecer. De esa forma encontraremos menos gente, menos tráfico en las intersecciones, y con el extra del fresquito si es verano.
  • Usar calzado apropiado para firme duro. Mejor unas zapatillas de deporte cómodas que unas botas de montaña.
  • Respetar el espacio reservado para los ciclistas. Utilizar en lo posible aceras y senderos de tierra paralelos (que los hay, y bastantes)
  • Tener cuidado con los ciclistas. Aunque suelen respetar el espacio reservado para peatones, hay zonas estrechas y a veces van hablando entre ellos o circulan a demasiada velocidad. Andar con mucho ojo (y echando uno hacia atrás de vez en cuando)

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