No era la primera vez que iba, pero si ha sido la primera vez que ha disfrutado del pueblo, de “nuestro pueblo” por adopción, Velilla de Medinaceli.

Un buen pedazo de mi infancia, de mi niñez, de mi vida, está unido a este pueblo de Soria en pleno proceso de desaparición si nadie lo remedia. Allí aprendí a amar la naturaleza, a disfrutar de ella, a respetarla. Aprendí sobre la dureza del campo, las diferencias con la ciudad, los ciclos de las plantas, la importancia del agua en la vida, y muchas más cosas.

Y espero que para Nikita Velilla pueda ser algo parecido a lo que fue para mi. Y sin duda estos días lo ha sido: no ha parado apenas en casa, hemos recorrido casi cada esquina del pueblo, y no paraba de preguntar acerca de todo.

Un par de fotos para que veáis lo mayor que está 🙂

Nikita en Velilla (San Isidro 2012)

Nikita en Velilla (San Isidro 2012) dentro del tubo