Nikita no llora tanto como antes. O por lo menos no por los mismos motivos. Ahora lo hace cuando se aburre, cuando quiere brazos de su madre (¡¡siempre!!), cuando tiene sueño, cuando tiene hambre, cuando tiene el pañal sucio, cuando lo va a tener en breve, … Vamos, que sigue llorando mucho, pero al menos parece que la cosa va mejorando poco a poco.

Nikita, 86 días de vidaNikita ha descubierto sus manos. Le encantan sus manos. Las chupa a todas horas, primero una, luego la otra, y luego las dos a la vez. Y se enfada mucho porque no entiende porqué teniendo el chupete en la boca no puede meter también una mano.

También ha comenzado a babear. Y de qué forma. Es una auténtica fábrica de babas, en cantidades industriales. Hace pompas con las babas, sopla y consigue pedorretas, y le encanta y se pone muy nerviosa.

Y mientras babea y pedorrea, y teniendo casi una mano entera dentro de la boca, dice “ajo”. Y sonríe mucho, e incluso alguna vez casi suelta una carcajada. Y es justo en ese momento cuando su padre y su madre olvidan los lloros, relajan los nervios, y se dan cuenta de que todo merece la pena, y que no es un sueño, y que Nikita ya ha llegado, ya está aquí 🙂