Nikita con todos sus amigotes

Nikita es una llorona. Serán los cólicos, será que es muy nerviosa, será que le gusta estar en brazos de su madre todo el tiempo, pero desde primera hora del día hasta última hora de la noche llora bastante. Mucho, de hecho. Demasiado. Llora tanto y a tal volumen que saca de sus casillas a cualquiera.

Pero bueno: esperemos que los lloros sean pasajeros y en unas semanas nos hayamos olvidado del tema y solo hablemos de otras cosas, como que ya dice “ajo”, sostiene la cabeza estupendamente, está bastante gordita (casi rozando los 5 kilos y medio) y parece que no tiene problema alguno de salud, salvando los malditos cólicos y digestiones con aire que la ponen tan nerviosa.

La foto es de esta misma mañana, en un momento de sonrisas y balbuceos (que también los hay, claro, no todo va a ser malo) 🙂