Traduzco un artículo de China Herald que me ha parecido muy apropiado a tenor de todas las informaciones negativas y anti-chinas que la prensa tiene tanto afán por mostrar en los últimos meses, sobre todo relacionadas con el tema de derechos humanos.

La decisión de Steven Spielberg de retirarse de los Juegos Olímpicos de Beijing debido a la implicación (de China) en Dafur ha traído de nuevo la discusión de los derechos humanos a la primera plana del debate internacional, y organizaciones no gubernamentales como Human Right Watch aprovechan la oportunidad de ampliar el alcance de la acción de Spielberg.

Lo que me gusta de la decisión de Spielberg es que se centra en una cuestión muy concreta que realmente necesita la atención internacional. Por desgracia, no es lo habitual. Por ejemplo:

Human Rights Watch ha instado a que no sólo se presione el gobierno de China para que finalice su apoyo a gobiernos como los de Sudán y Burma, que cometen abusos en masa, sino que también se aliente a Beijing a que mejore las condiciones deplorables de los derechos humanos en la propia China.

No teniendo en cuenta los enormes logros realizados por China en materia de derechos humanos, las ONG’s muestran una imagen de China que es en gran medida falsa. Se basa en una idea equivocada sobre lo que está ocurriendo en China y en qué tipo de ayudas el gobierno central necesita para seguir en la dirección que ha elegido. La respuesta oficial clásica es señalar que hay 600 millones de ciudadanos chinos que han salido de la pobreza. Si bien esto es cierto, no justifica en absoluto las flagrantes violaciones de los derechos humanos en otros ámbitos. Pero hay más que decir sobre este tema.

En otras áreas se ha realizado un enorme progreso:

  • El gobierno central ha cambiado las leyes sobre la pena de muerte, poniéndola en manos del alto tribunal y limitando la libertad de las provincias para establecer sus propias normas para las ejecuciones.
  • Nuevas leyes se han creado como herramientas para que los trabajadores y los sindicatos puedan luchar de manera más eficaz por sus derechos legales.
  • La detenciones arbitrarias han pasado a estar muy reguladas y no suceden ya a la misma escala que ocurrieron en el pasado.

Por supuesto: el vaso está solamente medio lleno. China todavía ejecuta a más personas que todos los demás países juntos, a pesar de estos grandes cambios. Crear nuevas leyes laborales no significa que automáticamente desaparezcan los abusos en el trabajo. Las detenciones sin motivo todavía suceden, aunque no son tan comunes como antes.

Pero el no reconocimiento de estas mejoras por parte de las asociaciones de derechos humanos da una imagen falsa de lo que está pasando realmente en China. También fallan en entender que China necesita apoyos para lograr que estas reformas se extiendan más rápida y eficazmente. […]

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